viernes, 22 de julio de 2011

# El primer corte es el más profundo.

Hoy es el primer día del resto de mi vida. Ha empezado con buen pie, aunque de momento esto es simplemente controlable. Aunque si hay algo que tengo que remarcar, como dijo E., es como me siento, y me siento profundamente decepcionado. Verás, yo sabía que el amor era otra cosa diferente a lo que yo estaba viviendo, y no sé por qué nos empeñamos en llamarlo así y decirnos que nos queremos, cuando en realidad, no somos capaces de dar una mierda el uno por el otro. Me siento tremendamente frustrado por lo que yo pensaba que era la humanidad. Y quiero especificar que no me refiero a la humanidad como "la especie humana", sino a todo aquello que nos hace humanos y... ¿ésto es lo que somos? ¿de verdad no eres capaz de hacerlo por mi bien? ¿no eres capaz de comprender lo que se me pasa por la cabeza? En fin, da lo mismo. Igual tendría que habértelo contado todo.
Ya están las heridas expuestas. Y van a cicatrizar. Pero no te asustes con tanta sangre: el primer corte, es el más profundo.

jueves, 21 de julio de 2011

# The harsh light of day.

Estoy a punto de emprender el último viaje. Es tarde, estoy cansado y casi ni me apetece. Es más una despedida que un homenaje. Aunque he de agradecer todos esos buenos ratos que me ha hecho pasar cuando más lo necesitaba.
Respecto al día de preparación... Positivo por fuera, negativo por dentro. Sólo me preocupa el cómo será lo que hay detrás de la puerta, no puede ser peor que lo que aquí. De cualquier forma, creo empezar a ver que no estoy solo en el camino, que a veces la gente no te sigue, y no es porque no quieran, en el fondo no pueden. Asustado, preocupado y confuso. Sé que es para mejor, sé que lo hago por un bien, pero a día de hoy todos son inconvenientes. Creo que hay algo mejor ahí, desde luego estoy seguro, pero casi que no lo veo. Sólo aguantar el tirón, y acostumbrarse a la hiriente luz del día. Hoy

miércoles, 20 de julio de 2011

#1 Haciendo la maleta.



Comentaba con D. que podríamos explicar cada uno de los pasos como los de un viaje: preparamos las maletas y el bolso de mano (nos aseguramos de no llevar líquidos, objetos punzantes o cualquier objeto metálico que pueda ser peligroso), nos disponemos a ir al aeropuerto y, una vez allí, una larga cola hasta que conseguimos facturar las maletas. Una vez que el bagaje que quieres que te acompañe te está esperando para partir, lo único que queda es esperar. Esperar y embarcar. De los peores momentos para mí, sin duda. Un viaje largo, son casi 50 horas de avión. Parece que vamos a dar la vuelta al mundo. Espero que no haya ningún trasbordo, de lo contrario, el viaje se hará más largo. Posiblemente me desespere, y lo pase mal. Posiblemente a 20 horas del viaje querré darme la vuelta, y no me consolará pensar que son 30 horas de destino frente a las 20 de vuelta. No sabré qué hacer, probablemente me coma las uñas hasta la primera falange. Es un viaje de un solo sentido. Y no admite marcha atrás, una vez en el avión es aguantar con estoicismo. La llegada es casi la mejor parte. Son un par de días hasta que te recuperas de los efectos del viaje: Jet-Lag, el nuevo paisaje y acostumbrarse a las nuevas calles y... de repente... ya está. Desde luego es un viaje difícil, pero estoy cargado hasta arriba. Cargado de ganas y cargado de dudas, y ya no hay marcha atrás. Por lo pronto, voy a terminar de hacer la maleta. Me queda un par de cosas, pero está ya casi lista. Jesus is the new black.